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Sexualizando la niñez

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Sexualizando la niñez

Muchas veces nos encontramos con avisos publicitarios en los que niños y niñas se roban la cámara con su carisma y ternura. Pero ¿qué pasa cuando se hacen concursos de belleza en donde las niñas aparecen maquilladas y haciendo poses de mujeres adultas? Este nuevo fenómeno ha abierto una polémica que nos lleva a la siguiente interrogante: ¿vivimos en una Era en la que se sexualiza la niñez?

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Muchas veces nos encontramos con avisos publicitarios en los que niños y niñas se roban la cámara con su carisma y ternura. Pero ¿qué pasa cuando niñas maquilladas y haciendo poses de mujeres adultas aparecen en concursos de belleza? Este nuevo fenómeno ha abierto una polémica que nos lleva a la siguiente interrogante: ¿vivimos en una Era en la que se sexualiza la niñez?

Por Débora Huentrul
dhuentrul@todonoticias.cl
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Con solo 4 años, Isabella Barrett empezaba una prematura carrera luego de que su madre, Susanna Barret, la inscribiera en un exitoso reality de belleza infantil: “Toddlers and Tiaras”. Actualmente, la pequeña tiene 6 años, es millonaria y ya ha sido rostro de numerosas marcas. Algo similar pasó con Alana Thompson, una niña de 6 años que, tras una una aparición en el programa estadounidense, “Princesitas”, acaparó pronto la portada de revistas y programas de televisión. Incluso protagonizó un reality show en la que se desnudaba su intimidad: la de ella y la de su familia.

Lo sorprendente es que, a pesar de las voces críticas que se alzaron para cuestionar lo que catalogaban como “explotación infantil”, los shows donde estas y otras niñas aparecen posando como adultas -incluso haciendo gestos sexuales- tienen una gran acogida por parte del público, lo que pone evidencia la hipocresía de quienes ven estos espectáculos.

En Estados Unidos, uno de los ejemplos más claros es el de los concursos de belleza infantiles, donde  niñas que no sobrepasan los nueve años aparecen con vestimentas diminutas y rostros excesivamente maquillados. Los padres de algunas de estas niñas incluso les tiñen el pelo y broncean su piel, todo con tal de darles una apariencia más adulta.

Aunque han recibido numerosas críticas, estos concursos cuentan con miles de seguidores y cuantiosas ganancias monetarias. Es cosa de ver las cifras: 250.000 niñas participan anualmente en 5.000 de estas competiciones, las que generan ganancias de 5.000 millones de dólares, aproximadamente.

En vista de esta polémica tendencia, hace poco el Senado Francés aprobó una propuesta para prohibir los concursos de belleza para niñas menores de 16 años, a pesar de que en el 2011 los editores de Vogue París cruzaron los límites al lanzar un número de la revista en donde aparecen tres niñas, todas menores de ocho años, posando y vistiendo como adultas, sin atisbo alguno de inocencia infantil.

A pesar de que los editores replicaron que “no era para tanto”, muchos consideraron esto como un triste ejemplo de la innecesaria sexualización que intenta dárseles a las niñas en la actualidad. Una de las críticas más duras provino del reconocido ilustrador Alexsandro Palombo, quien sin pelos en la lengua declaró que este es “es el regalo ideal para los pedófilos”.

La iniciativa del Senado francés incluyó un informe parlamentario titulado “En contra de la hiper-sexualización: una nueva lucha por la igualdad”, que instó a prohibir la ropa de adultos en tallas para niñas, como los sujetadores con relleno y los zapatos de taco alto.

“No permitamos que nuestras niñas crean desde una corta edad que solo valen por su apariencia”, declaró la autora del informe y exministra de Deportes de Francia, Chantal Jouanno. Y es que según la propuesta del Senado, quienes organicen concursos de belleza para niñas arriesgan dos años de prisión y a una multa de 30.000 euros (40.000 dólares).

¿Respaldando la pedofilia?

“La gente se queja de que estos concursos explotan a las niñas, donde algunas tienen tres o cuatro años y están con maquillaje, tacones altos y bronceados falsos, pero las cifras de audiencia son enormes”, declaró a CNN la Asociación Estadounidense de Psicología, poniendo en evidencia la hipocresía de los televidentes norteamericanos que miran estos espectáculos. Un morbo televisivo del que ya nadie debería sorprenderse.

“Muchos padres intentan que sus hijos “crezcan” prematuramente, inscribiéndolos en concursos de televisión o forzándolos a hacer cástings para agencias publicitarias y competiciones infantiles, algo que en Chile tampoco es una sorpresa” dice la psicóloga Leslie Santana. “Y aunque los defensores de esta tendencia aluden que  no perjudica en modo alguno a los niños y que en realidad les abren oportunidades, la verdad es que esto les quiebra la infancia, una etapa extremadamente necesaria e invaluable. Y lo único que logran con esto es hacerles creer a sus hijos que el éxito está en la apariencia física”

Uno de los casos más polémicos fue el de Britney Campbell, una niña inglesa de tan sólo 8 años a la que su madre somete cada tres meses a una terapia de bótox. Ante la ola de indignación colectiva que se generó tras conocerse esta historia, la madre, una cosmetóloga obsesionada con los concursos de belleza, argumentó que “lo hace por su bien y para garantizar su futuro”.

Britney también es sometida a depilaciones. A pesar de que la niña se quejaba en un principio, pronto cayó en los lavados de cerebro de su madre y ahora declara estar feliz con sus sesiones de belleza:

“Cada noche compruebo si me han salido más arrugas, y si veo alguna, quiero más inyecciones” dijo la niña al diario The Sun. Y añadió: “Cuando voy a nadar o hago gimnasia me siento como una supermodelo. Aunque pronto querré un aumento de pecho y una operación de nariz. ¡Solo así seré una estrella!”.

¿Por qué está tan de moda intentar darles una imagen adulta a los niños? Las opiniones detractoras más contundentes sentencian que esto debería ser prohibido en todas sus formas, ya que fomenta la pedofilia al distorsionar la inocencia de la infancia y forzar a niñas pequeñas a actuar como adultas.

Al respecto, la psicóloga Leslie Santana señala:

“Lo más triste es que estas niñas no saben como es el mundo y crecen con la idea de que la felicidad, el éxito y la aprobación social se asocia con la apariencia física. Los padres que respaldan estas acciones no saben el daño que les hacen a sus hijos. Todo esto fomenta una sociedad superficialidad y, efectivamente, genera una sexualización de la infancia como no se ha visto jamás. No puede ser que niñas que deberían jugar con barbies, hoy jueguen a hacer el papel de barbies”

Estudiante de tercer año de Periodismo en la Universidad de las Comunicaciones UNIACC. Reside en Chile y también escribe artículos culturales en el blog el-lector-indiscreto.blogspot.com

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