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La otra cara de la moneda: mujeres que maltratan a sus parejas

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La otra cara de la moneda: mujeres que maltratan a sus parejas

Si bien el porcentaje de mujeres maltratadas, humilladas y asesinadas por sus parajes sigue siendo mucho mayor, en la actualidad también hay hombres que viven unas realidad similar. Maltratados psicológica e incluso físicamente por sus cónyuges, éstos se ven obligados a guardar silencio ante el estigma y la burla social por la famosa idealización del llamado “sexo fuerte”.

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Si bien el porcentaje de mujeres maltratadas, humilladas y asesinadas por sus parajes sigue siendo mucho mayor, en la actualidad también hay hombres que viven unas realidad similar. Abusados psicológica e incluso físicamente por sus cónyuges, éstos se ven obligados a guardar silencio ante el estigma y la burla social por la famosa idealización del llamado “sexo fuerte”.

Por Débora Huentrul
dhuentrul@todonoticias.cl
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Aunque no es un tema del que suela hablar, la violencia contra el hombre no es una realidad tan aislada como se podría pensar. Sin embargo, el tema en sí mismo suele provocar más risas y mofas que real preocupación, lo que constituye una muestra de como el machismo y la sociedad patriarcal afecta no solo a las mujeres, sino también a los propios hombres. Esto, porque la idea colectiva en cuanto a los roles de géneros determina que el hombre es el protector, no el protegido. Y por tanto, se genera la creencia de que al ser el sexo “dominante”, no puede mostrar debilidades en comparación con el género femenino.

La famosa frase, “los hombres no lloran”, es un ejemplo claro de ello.

Pero ¿qué pasa cuando el hombre es quien recibe los abusos y el maltrato? Poca cosa. Este suele guardar silencio e incluso pasarlo por alto, sin tener plena consciencia de estar siendo abusado. Incluso en los casos más extremos, cuando la mujer golpea a su pareja constantemente -suele ser con el uso de objetos-, no hay una ley que ampare a los afectados. Y tampoco es habitual que éstos se atrevan a hacer una denuncia o a comentarlo con otras personas por temor a quedar en ridículo.

Debe entenderse que el maltrato entre parejas no se refiere tan solo a lo físico. El maltrato también se considera como tal cuando quien recibe los abusos es constantemente insultado y humillado. El abuso psicológico no debe tomarse a la ligera, pues este puede convertir a una persona en la sombra de lo que era, creándole inseguridades y daños serios como la depresión o el estrés.

De hecho, en algunos países de Europa, al menos 3 de cada diez hombre admite ser atacado verbalmente por sus esposas de forma frecuente. En estos casos, muchas veces el hombre no puede replicar de la misma forma, pues podría convertirse en el “agresor” desde el punto de vista social. Es decir: cuando la mujer es la insultada, se suele ver como algo mucho más grave.

Esta desigualdad de condiciones ha hecho que muchos hombres acaben decepcionados de la vida matrimonial. Incluso, la infidelidad muchas veces es la consecuencia del maltrato psicológico y la falta de atención. Los afectados buscan , por ende, el aprecio y el cariño que el otro no les entrega buscando un amante. Este caso, por supuesto, también es aplicable a las mujeres que viven un maltrato similar.

Renata Ortega, terapeuta sexual, dice al respecto:

“Algo que me ha llamado la atención en que en el último tiempo es el hombre el dolido, el hombre el dañado. Sin victimizarlo, he visto egocentrismo en las mujeres para mirar solamente sus necesidades y olvidarse de que al lado tienen una pareja que también tiene necesidades emocionales. Hay que saber leerlas.”

Lo principal es saber leer las señales. Muchas mujeres a veces no son conscientes de estar asumiendo el rol de maltratadora, pues han sido educadas en la creencia de que este maltrato solo se cuenta como tal cuando les ocurre a ellas. Los insultos, los adjetivos calificativos, los gritos constantes y las críticas negativas es un tipo de violencia emocional que debe ser tomada como tal y, por lo tanto, entender que los hombres también se ven expuestos al maltrato doméstico.

Lo importante es que la mujer agresora aprenda a darse cuenta a tiempo y admitir que su forma de comportarse es tan reprochable como cuando este abuso es llevado a cabo por los hombres. Muchas veces, admitir los errores y cambiar de una actitud agresiva a una conciliadora y empática puede ser el remedio perfecto para mejorar la vida en pareja. Y es que, aunque pueda parecer extraño,  las consecuencias de la violencia tanto verbal como física no solo dañan a quien la recibe, sino también a quien la inflinge.

Estudiante de tercer año de Periodismo en la Universidad de las Comunicaciones UNIACC. Reside en Chile y también escribe artículos culturales en el blog el-lector-indiscreto.blogspot.com

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